lunes, 18 de marzo de 2013

SAWAKUM ( Bienvenidos )


 Atrás estábamos a punto de dejar Tailandia, así que era hora de madrugar y poner los pies en el camino a la estación de tren de Bangkok, ya que tocaba coger uno que nos llevara a la frontera con nuestro siguiente destino.............Camboya. 




 Después de un trayecto un poco largo ( a estas alturas ya sabéis que los viajes por aquí "normales" andan sobre las 8 - 9 horas como poco... ) en un tren que parecía "el de la fresa" de Aranjuez, de madera por dentro, con asientos nada cómodos, y aunque en esta ocasión no había rastro de frutos rojos, cada parada pasaban por el vagón varios vendedores ofreciéndote productos típicos tailandeses. La verdad que no probé ninguno, de lo que verdaderamente tenía hambre era de sueño, así que dormí a ratos como pude, luchando contra la gravedad por no dejarme el cuello en el intento. Al fin  llegamos al pueblo fronterizo y tras pasar por el correspondiente banco a hacer el cambio de moneda del Bath al Riel, nos adentramos en el maravilloso mundo de la aduana camboyana. 

 Os contaré que si por Asia en general la policía es algo mafiosa, en Camboya no iba a ser menos. Tras poner el correspondiente sello "de salida" a nuestro pasaporte en el edificio Tailandés, cruzar la calle y pasar por la puerta (no como la de Alcalá que es más bonita) camboyana, era hora de armarse de paciencia, valor o no sé muy bien cómo llamarlo y solicitar el visado camboyano (en este caso no era necesario ir a la embajada de Camboya en Bangkok con anterioridad, en Poipet - que es el pueblo fronterizo en cuestión- te lo hacen en el momento). 

 Pues bien, el panorama no era muy halagüeño, había unos cuantos policías, uno de ellos con cara de pocos amigos que a cambio de gestionar el visado "rápido" te exigía una suculenta propina tal y como nos avisaron el resto de viajeros y por lo que pudimos comprobar.  Según la cara que te viera te pedía más o menos, así que en esta ocasión me acerqué yo, previa preparación del monedero con el dinero justo para la visa y "por si las moscas" con tan sólo 1 $ más. Efectivamente, no fallaba... el hombre pedía 20 $ por la visa (que ya está bien) y mínimo 6 $ de propina, así que le dije que lo sentía pero no tenía más dinero, insistió con cara de pocos amigos y empecé a respirar la amenaza de que podríamos quedarnos bastante rato allí, así que le dije, "no tengo más, como mucho un dólar, no hay más dinero, la visa son 20", aceptándolo de mala gana lo cogió y por suerte en 10 minutos nuestra visa para poder entrar estaba lista!!! Al final nosotros tuvimos suerte dentro de lo malo... a mucha gente le sacan mucho más dinero, en fin.. una vergüenza. 

Pero después de esta primera toma de contacto con los cuerpos de seguridad camboyanos (ja!! por llamarlo de algún modo) , emprendimos camino a la primera parada.... Siem Reap, la ciudad donde se encuentra Angkor, o lo que es lo  mismo, las ruinas de las sucesivas capitales del Imperio Jemer durante su época de esplendor con sus famosos y derruidos templos.

Pero no fuimos "del tirón" a Angkor, primero cogimos el correspondiente bus desde la frontera a Siem Reap. El paisaje de Camboya por allí me sorprendió, en realidad mirar por la ventana del autobús generaba una frase automática en mi cabeza:  "Ancha es Castilla".... y es que era igual!!! con la diferencia de que, en cuanto te cruzabas con alguien, su aspecto era algo diferente al nuestro, entonces volvías a Camboya, y porque también a medida que avanzábamos íbamos descubriendo las típicas casas (muy humildes) de bambú y hojas de palmera, las típicas vacas esqueléticas (aquí exageradamente anoréxicas las pobres), los típicos accidentes de coches y camiones en la cuneta por exceso de velocidad.... lo típico vamos. 




Pero llegamos a Siem Reap, y ya que mi cabeza andaba con las comparaciones (aunque sean odiosas) nos encontramos con un lugar MUY turístico, plagado de restaurantes, chiringuitos, bares de copas... con su correspondiente río (a falta de playa)... vamos, nos sentimos como en Benidorm.







Después de una cena, en la que Urtzi probó una típica sopa vietnamita, un paseo por el río y una pequeña vuelta de reconocimiento a ese pequeño y particular Benidorm, nos fuimos a descansar, al día siguiente alquilaríamos unas bicis e iríamos a ver nuestro objetivo de la zona: Angkor. 

Abrimos el ojo a un nuevo día y tras coger esas bicis, emprendimos camino para ver el tan esperado Patrimonio de la Humanidad. 




Al llegar comprobamos que estaba atestado de gente, tanto locales como turistas... una barbaridad, y tras aparcar las bicis en un sitio donde no tuviéramos que pagar (aquí te ven cara de moneda y te piden por todo), nos fuimos acercando a las tan ansiadas ruinas. 



Ver Angkor lleva su tiempo, puedes coger ticket para un día, tres o hasta una semana!! vamos, que es algo grande, al fin y al cabo son ruinas de ciudades, aunque lo más destacable son las zonas de los templos. Nosotros cogimos un día, y la verdad que nos cundió bastante, pasamos por el principal: Angkor Wat, por Bayón, la zona de la terraza de los elefantes, TaProhm (o donde se encuentra el famoso árbol de raíces espectaculares que veréis ahora) y muchas cosas más, ir con bici, a tu aire y sin esperas agiliza bastante .... en definitiva, hicimos un recorrido muy completo, salvo una o dos cosas,  de las que podéis ver en el mapa: 




Os dejo algunas fotos de nuestro paso por aquí, desde luego merece la pena visitar estas ruinas, son alucinantes!!



















He de decir que aunque nos hubiera gustado muchísimo pasar mucho más tiempo en Camboya, finalmente por el planning que nos marcamos, en este país haríamos una visita express, así que una vez vimos Siem Reap y Angkor, cogimos de nuevo carretera y manta hasta llegar a la capital: Phnom Penh. 

Y de este lugar, os puedo decir que es una ciudad grande, con mucha locura en su tráfico, aunque a éstas alturas de la película lo extraño sería que éste fuera fluido y tranquilo, con mezcla por sus calles, gente y mercados entre India, China y la propia Camboya. 




Los camboyanos, de aspecto físico son muy parecidos a los tailandeses, en cuanto a la limpieza... tienen cosas como los indios se podría decir aunque no "a tan gran escala" y algunos platos de su comida e incluso barrios, son chinos. Al final,  como siempre nos pasa en estos casos, nos quedamos con la gente, es la mejor manera de conocer sus costumbres, el país, y es realmente lo divertido e interesante, el cómo se sorprenden, y nos sorprendemos por ejemplo, cómo ríen cuando les dices algo en su idioma porque no es común ver "a un blanquito" hablar camboyano (aunque casi no nos dió tiempo a aprender palabras, el "hola" y el "gracias" en jemer siempre son un recurso). 





En esos días aprovechamos para ir a visitar uno de sus más conocidos "museos" (por llamarlo de algún modo..), el Tuol Sleng (museo del genocidio o museo del horror). Uno de esos lugares que aunque no sean muy "agradables" de ver, no viene mal para conocer las atrocidades que las personas pueden llegar a cometer y aprender de ello para que nunca vuelva a ocurrir. El lugar en cuestión es el colegio que más tarde Pol Pot (dictador camboyano lider de los jemeres rojos) convirtió en el recinto o cárcel donde llevaban a los prisioneros antes de ser asesinados y las habitaciones y estancias donde se les torturaba durante su "drástica política de reubicación de la población", vamos, GENOCIDIO, durante los años 70.  Éste lugar, junto con Choeung Ek (afueras de Phnom Penh donde llevaban a la gente a morir) son escalofriantes y desde luego unas de las partes más tristes del pasado de Camboya. 

(De este lugar no voy a poner apenas fotos porque muchas de ellas son bastante duras, aunque tan solo os enseñaré las "camas" por llamarlo de alguna manera donde encadenaban a algunos prisioneros, y alguna máquina de tortura. Os aseguro que pasear por sus habitaciones - antiguas clases - y pabellones es escalofriante, y ver las caras de toda esa gente... aún se me pone el vello de punta). 






Pero volviendo a la ciudad en cuestión, también os diré que Phnom Penh cuenta con la zona del palacio real, bastante bonita, con un gran museo arqueológico que tiene como sede un edificio precioso y un gran parque, calles con sus marañas de cables imposibles de arreglar ( aunque lo intentan con ahínco...), con una calle enorme que tuvimos que recorrer un par de veces para conseguir nuestro visado al siguiente paso en el camino y del que os hablaré.... en el siguiente capítulo / post jeje






Mientras tanto, y después de todo el texto que os he hecho leer hoy.... me despido como siempre... 

Disfrutad!!!

Besos, 

Rebe 








8 comentarios:

  1. Hola enana: Como siempre, da gusto leer vuestras aventuras, os lo currais muy bien y mucho para hacernos llegar vustras vivencias. Las fotos como siempre preciosas, pero vosotros espectaculares. Besotes gordotes. Your brother.

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    1. Muchas gracias brother!!! Me alegro de que te gusten! :D muy especial tu comentario!! Muchos besos! Te quiero!
      P.d. Con esto te has ganado otra tanga sexy...jajajaja muaks

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  2. Me ha encantado preciosa!!,las fotos de las ruinas son maravillosas,la de las camas me han impactado muchisimo,me parece un lugar de película de terror.

    Eres una chica muy muy lista,me imagino la cara del poli esperando que te debilitaras y pagaras mas dinero jeje,que suerte tiene mi hijo al haberte conocido!!,siempre solucionas todo.Seguir disfrutando de esta bonita aventura en la que nos permitís participar.Un muxu muy muy grande

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    1. Eskerrik asko Mentzu!! La verdad que las camas era lo de menos...pero así puedes imaginar lo horrible que era el resto... :(
      Muchas gracias por tus palabras! Qué bonita eres!!! muxus enormes!!

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  3. Simplemente espectacular!!!!!. Me ha encantado pequeñaja. El poli no sabe con quien se las gastaba, menuda es la pequeñaja cuando la quieren tomar el pelo.jajjajajaja
    Los templos me han dejado impresionada.
    Seguir disfrutando a tope. Un besazoooo. Esther.

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    1. Jajajaja ese no sabía que cuando digo "no" es no. Me alegro de que te haya gustado!! A la vuelta os enseñaré en petit comité más cotillos, BESAZOS! Te quiero!

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  4. Me encanta tu cuaderno de bitácora. Excelente entrada y escalofriantes fotos tanto de las ruinas como del horror. El género humano nunca aprende con las experiencias de los demás...por eso actitudes aberrantes como estas se repiten y se repiten.
    Seguid contando vuestra andadura por la otra parte del mundo, nosotros os leemos con ilusión. Besos a los dos

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    1. Gracias Garbiñe, así lo haremos, besos desde el otro lado del mundo :)

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