jueves, 20 de diciembre de 2012

BLUE…


Era hora de despertar, de recoger nuestras mochilas y de nuevo carretera para ir a nuestro siguiente destino… Pero antes había que despedirse de las que habían sido nuestras vecinas en Jaisalmer. Para los que me conocéis bien, tengo una noticia que daros: mi miedo a las vacas está superado!! Jeje, pero de los toros ya no hablamos… eso nunca lo superaré vale? Hay que aceptarlo. Y de los reptiles… creo que habrá tiempo más adelante de comprobar los avances… aunque no es que tenga muchas ganas de toparme con ellos...


Pero dejando mis fobias de lado y volviendo a la India.. os sigo contando..

Después de unas horas de trayecto, con su correspondiente descanso, y algún que otro imprevisto…


… llegamos a nuestro siguiente destino: Jodhpur


De nuevo polución a diestro y siniestro, en este país sienten locura por las motos ( el 90% por cierto son el mismo modelo, Suzuki se hace de oro en India), tuk-tuks, coches... y por los acelerones… pito, claxon, llamadlo como queráis, yo ya lo catalogo de ruido infernal, pero una vez dejado el coche y según avanzábamos entre medias del Mercado de Sardar y su Torre del Reloj en busca de una nueva Guest House, se te va olvidando cualquier molestia. Una vez llegas, sueltas la mochila y tomas algo fresquito para recuperar fuerzas, como nueva.
Hasta hoy, de toda la gente con la que me he cruzado por la calle, con diferencia, en Jodhpur he encontrado a las personas más amables y cariñosas



 A Jodhpur la llaman “la ciudad azul”, y es que esta ciudad amurallada tiene en su casco antiguo las casas pintadas de este color. El motivo es que, según la tradición, el azul indicaba que la casa pertenecía a un brahmán, pero los que no eran de esta casta pronto se “apuntaron a la moda” y cogieron la brocha y la pintura y le dieron el mismo toque de color.

 
Una vez cargadas las pilas, organizadas habitaciones y mochilas, era hora de recorrerse la ciudad. Vimos mucha artesanía, templos (como es habitual por aquí), gastronomía, ofrendas y sonrisas, muchas sonrisas y miradas curiosas.



En total estuvimos dos días en Jodhpur, que nos cundieron bastante, sacamos tiempo hasta para ir al gimnasio, echar alguna que otra partidita a las cartas con los locales, o colarnos en una especie de comedor comunitario a probar los dulces que hacían, como siempre, riquísimos!


El fuerte de Jodhpur, o como se llama: Mehrangarh, es otra de las cosas de la ciudad que no hay que perderse. En este caso Urtzi y yo no llegamos a entrar, vimos todo lo de fuera y estuvimos aprendiendo Hindi con un hombre de allí, pero Mikel, Lore y J que estuvieron un buen rato dentro ( es inmenso ) nos hablaron a la salida de las maravillas que hay en él, desde pinturas, decoración, arquitectura… por lo visto lo tienen con todo lujo de detalles. Hoy en día, aún la familia real lleva las riendas del fuerte, y de hecho mientras nosotros estábamos fuera, pudimos toparnos con algunos de ellos que iban acompañados de sus esposas, y si esos no lo eran… desde luego lo parecían.
 
 

Nuestra visita a esta ciudad, como a cualquier otra, da para muchísimo más… como la experiencia de aprender las propiedades de cada especia o de hacer los propios tés sabiendo combinar ingredientes… pero es imposible concentrar todo lo que pasa en cada lugar en unas pocas líneas… Aún así, seguiré haciéndoos llegar todos los momentos que pueda para que no os soltéis de mi mano en este viaje.

Disfrutad!!

Besos,

Rebe

2 comentarios:

  1. No me pienso soltar...cuida los Aparejos ...q no se pierdan jajaaaa. Que lo paseis a tope. bsos

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  2. jejeje Como oro en paño!! los llevo bien sujetos, se van a recorrer Asia conmigo sin escaparse, Besos corazón!

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