martes, 25 de diciembre de 2012

2 x 1

 Hoy os hablaré de dos ciudades visitadas por el precio de una... estoy de rebajas!!

 En primer lugar... LA CIUDAD DEL LAGO SAGRADO, o lo que es lo mismo... PUSHKAR. Este lugar está construido en torno a un lago, el cual, según la historia de estos lares, apareció cuando el dios Brahma dejó caer una flor de loto donde está situado.

 Cuenta con 52 ghats (que son zonas de baño, ceremonias, etc) y aunque es bastante más turística y comercial que otras, es a la vez muy mística.



No es demasiado grande, pero la zona más transitada es la del bazar. Prácticamente es una calle repleta de tiendas y más tiendas, vamos, que como podéis imaginar yo me alegré la vista con trapos, babuchas y abalorios a base de bien.


Casualidades de la vida, nos cruzamos con Reyes, un encanto de chica, amiga de mis chicos y a la que yo tuve el placer de conocer. Tras pasar un agradable rato con ella descubriendo más cosas del lugar y de lo que se cuece en torno a los "negocios textiles", nos despedimos hasta la próxima, que seguramente sea dentro de poco en Tailandia.


 

Seguimos pateando Pushkar, descubriendo rincones, viendo como un grupo de chavales tocaba al atardecer, encontrando a un hombre y su cobra en plena calle, visitando la zona de la feria del camello que acababa de terminar el día anterior, pero de la que aún quedaban restos, y aquí otra cosa no, pero las norias les gustan más que a un tonto un lápiz (como se dice en mi pueblo), y es que a falta de una... cinco!

Hecha la primera rueda de reconocimiento, tocaba irse a descansar y al día siguiente más.


 
Un buen desayuno con vistas al lago, un rato de charla tranquila antes de ponernos a andar y a exprimir el segundo día. Esta vez tocaba subir al Templo de Saraswati, y cuando digo subir, me refiero a subir de verdad... Tras una hora de ascenso, se llega a lo alto de una colina desde donde se ve todo Pushkar. Un poco paliza, pero mereció la pena.
 
 



Nos marchamos de Pushkar, no sin antes probar unas hamburguesas vegetales increíbles y para entonces ya sabíamos que la siguiente parada sería...

 LA CIUDAD ROSA, o lo que es lo mismo, JAIPUR. La capital del Rajastán. Se le llama así, porque en honor a un antiguo rey inglés, y ante su llegada a la ciudad, para darle la bienvenida, se pintó toda la ciudad en este color. Desde entonces es obligatorio mantener los edificios del casco antiguo así.

 
 
En el post que trataba de Udaipur os adelanta que hay cosas de India que no me han gustado. Bien, Jaipur es principalmente lo que no me ha gustado nada.
 
 Para empezar, está muy bien que se llame "la ciudad rosa" por aquello de suavizar un poco la impresión que te llevas, pero a mi parecer, de manera muy equivocada. Es una ciudad muy sucia (nada nuevo a estas alturas), el tráfico no es mejor que en otros sitios ( cosa que tampoco resulta raro), ni se come lo mismo o mejor que en otras ciudades (salvo en un "bebódromo" en el que nos miraron a las chicas un poco mal, pero claro, éramos las únicas allí... aunque estás en su casa, así que lo mejor, ignorar cualquier mala cara y seguir tu camino), y todo eso al fin y al cabo es lo de menos, pero lo que para mi tiene más encanto de este país, aquí pierde muchos puntos, y es su gente. Habrá de todo como en todos lados, pero desde luego pocas personas de las que encontramos, salvo 2 o 3, eran al menos tratables, o esa fue al menos mi experiencia personal.

 Con lo único que me quedo de sus gentes es con los besos que me regalaron dos niñas adorables que nos seguían por la calle. Me tocaron en el brazo tímidamente para llamar mi atención, me preguntaron si podían darme un beso y por supuesto no pude negarme. Ellas se fueron tan contentas, y yo más por haber tenido un agradable encuentro en esta ciudad y más con las personas que más me gustan de aquí, los niños.

 Dicho esto, solo quedaba fijarse y procurar  disfrutar de lo que es la ciudad en si, aunque yo tenía poco por donde cogerla.

 Como veis no me ha apasionado Jaipur, pero aún así y como de todo lo malo hay que sacar el lado bueno, os cuento algún detalle más de la parte positiva.

 Ya que desde la calle se veían un poco mal los edificios "emblemáticos", nos subimos a una azotea para ojear mejor todo


 

Luego seguimos aprovechando para hacer lo que mejor se nos da, patear y descubrir sus calles, arquitectura, ver cómo hacen alguna que otra producción "bollywoodiense", la fauna local...


Estuvimos tres días aqui. Mis "amiguis" (como dice la guapísima Lore) vieron cuatro de los sitios más representativos de la ciudad, mientras Urtzi y yo andábamos y descubríamos también alguno de ellos ( sin entrar ) y los dos parques que tiene Jaipur. Eso si, hace un calor importante, así que nos vino bien encontrar un McDonald's en el que poder comprar el antojo del día: unos helados!

 Una vez completada la dosis de azúcar, nos fuimos a descubrir "Central Park", pero como podéis imaginar, esto se parece más bien poco a New York. En sus avenidas no hay taxis amarillos ( si tuk tuks parecidos, aunque solo sea en color), ni rascacielos, aunque si hay humo y algún que otro edificio acristalado. Y si por el camino no te ha dado tiempo a pasar por la peluquería, no hay problema, en la esquina de las principales avenidas tienes una "express".



 
 
Visto lo visto, tocaba relajarse un rato en el parque, que más que parecerse por dimensiones al de la ciudad americana era más bien igual de grande (o menos) que "el parque de los patos" de La Poveda - para los que no conozcáis éste último, es un parquecito de barrio
 
Lo que más me gustó del día fue que me lo pasé genial en el parque haciendo lo que más me gusta: el tonto!!, y con la mejor compañia
 
 
 
 



De vuelta a la Guest house paseamos por la avenida que lleva desde el casco histórico al Albert Hall, que también está ajardinada, y llena de gente que hace allí su vida o intenta hacerla como buenamente puede.


Apuramos los días en la capital paseando más, esquivando cualquier tipo de "vehículo" o descubriendo las "últimas creaciones" del Sr. Amancio Ortega en los mercadillos locales... El último día, tras esperar toda la mañana a que llegara Deepak (nuestro conductor), volvimos a meternos unas cuantas horas en el coche... Nuestro paso por Rajastán terminaba aquí


 

Nunca se debe decir "nunca", pero a día de hoy... creo que no volveré a visitar esta ciudad.

En el siguiente post, y ya que hoy os he hablado del sitio que menos me ha gustado, os enseñaré el que más ganas tenía de conocer de toda la India y más me ha gustado hasta hoy.


Mientras seguimos descubriendo cosas y haciendo el tonto en el camino... y por supuesto contándooslo...


Disfrutad!!

Besos

Rebe
 

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